El domingo pasado, el evangelio hablaba de un novísimo, el Juicio Final:
Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." (Mt. 25, 34-36)
Hoy tocaban las bienaventuranzas. Y luego proclamamos el credo, ese credo nuestro, acrisolado por luchas y disputas teológicas. Y yo me pregunto: ¿Es eso lo esencial de nuestra fe? ¿Por qué no aparece el mandamiento del Amor por ningún sitio? ¿Y la llamada a evangelizar? ¿Tan importante es defender que Jesús está sentado a la derecha de Dios Padre? ¿Para cuando una revisión del Credo Católico?

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